domingo, 16 de septiembre de 2012

Legalización del aborto


Este proyecto surge como respuesta a una necesidad evidente de la sociedad y  principalmente de las mujeres. Aunque no se puede desconocer el gran avance legislativo hasta ahora logrado  por la nueva sentencia c- 355 2006 la cual nos cambia de un sistema común de penalización donde se protege la esperanza de vida y de manera completa prohíbe el aborto a un sistema de indicaciones en el cual el aborto sigue siendo un delito pero despenalizado bajo ciertas circunstancias. La despenalización parcial del aborto no busca alcahuetear ni mucho menos promover la irresponsabilidad sexual, sólo ofrecerles opciones a mujeres en circunstancias extremas.

La utilidad del estudio es hacer entender que catalogar el aborto como un delito no ha demostrado persuadir a las mujeres que quieren interrumpir un embarazo de no hacerlo. Cuando una mujer se encuentra en una situación tan desesperada que prefiere convertirse en delincuente antes que en madre, la pena anunciada por el Código Penal no la convence de no abortar, sólo la obliga a acudir a procedimientos inseguros que ponen en peligro su vida.

Abortar de manera segura en un país donde el aborto es un delito por no tener ninguna de las condiciones requeridas para que sea permitido, es un lujo que el dinero puede pagar, o bien comprando un pasaje a cualquier lugar donde la práctica no esté penalizada, o pagándole a un médico privado dispuesto a hacerlo. Es una realidad que quienes pagan el costo de la ilegalidad del aborto en la mayoría de las veces son las mujeres de escasos recursos.

Sin duda considero firmemente que la mujer tiene autonomía, libre autodeterminación como persona reconocida por la constitución política de 1991 y por supuesto la decisión de una mujer de interrumpir un embarazo no deseado, es una decisión que tiene que ver con su integridad, es un asunto que sólo le concierne a quien decide sobre su propio cuerpo y el Estado no tiene el poder para restringir de esa manera un derecho que atañe a la libertad individual.

Con respecto a las implicaciones sociales hay que recordar que estamos en una sociedad pluralista y que una de las grandes diferencias entre quienes defienden la despenalización del aborto y quienes se oponen a ella en cualquier circunstancia; es que en la despenalización se respeta la decisión individual mientras en la penalización quieren imponer su posición a los demás. En otras palabras, la despenalización del aborto nunca implicará la obligación de abortar a la mujer que no quiera hacerlo porque su conciencia no se lo permite.

Por último ningún derecho puede considerarse absoluto, pues ninguno de los derechos fundamentales lo es. Todo derecho tiene como limitación los derechos de los demás y deben, por tanto, ponderarse en cada caso los intereses jurídicos en conflicto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario